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EN 1980, RAYADOS REMONTÓ Y VENCIÓ A UN AMÉRICA SUPERLÍDER

10 de Julio de 2022. 10:58 pm.

La temporada 1979-1980 se acercaba a su segunda mitad cuando concluyó el año 1979 y vio luz el prometedor 1980. Los Rayados habían tenido una temporada irregular marcada principalmente por el cambio de técnico: Ubirajara Chagas, años antes ídolo como jugador, había reemplazado a Gustavo Peña.

Después de 15 jornadas, La Pandilla venía levantando, pero aún se encontraba en el lugar 13 de la tabla general.

El sábado 5 de enero de 1980, los Rayados recibirían en el Estadio Universitario a un poderoso América, escuadra que marchaba en el primer lugar de la competencia y que era comandada por el experimentado técnico José Antonio Roca.


Carlos Alberto Zanata anotó el gol del empate.

En sus filas, el América contaba con extranjeros de calidad como el portero Héctor Miguel Zelada, el chileno Miguel Ángel Gamboa y los brasileños Jorge Luis da Silva “Fumanchú” y Oswaldo “Bill” Faria.

Además, contaba con jugadores ya experimentados de gran calidad como Antonio de la Torre, Cristóbal Ortega y Alfredo Tena.

A ellos se les unían jóvenes mexicanos talentosos, formados en las fuerzas básicas del club capitalino y que en el futuro serían referentes del futbol mexicano, como Armando Manzo, Carlos de los Cobos y Javier Aguirre, aunque este último no tuvo participación en el partido ante el Monterrey que estamos por narrar.


Partido intenso en el Estadio Universitario.

En los días previos al partido, tanto a nivel local como nacional, se colocaba al Monterrey como segura víctima. América contaba ya con 24 puntos, producto de 11 partidos ganados, 2 empatados y solo 2 perdidos, mientras que el Monterrey apenas sumaba 11 unidades, derivadas de 3 triunfos, 5 empates y 7 derrotas.

Por si fuera poco, apenas unos días antes, la directiva rayada decidió dar de baja por su comportamiento a João Batista Nunes de Oliveira, potente delantero brasileño y de gran calidad que llevaba ya 7 goles.

Más de 50 mil aficionados acudieron al Universitario para apoyar a los Rayados. El técnico albiazul, Ubirajara Chagas, envió la siguiente alineación titular: José Ledezma; José Sánchez, Fidel Mejía, Everardo Rodríguez Plata y Mario Gutiérrez; Alberto Cardaccio, Carlos Alberto Zanata y Julio Báez; José Luis Martínez, Rubén Romeo Corbo y Ricardo Mendoza.


El mediocampista Julio Báez dio un juego magistral.

Motivados por las arengas de la tribuna, los Rayados mostraron su mejor cara en lo que iba de la temporada 1979-1980 y, desde el arranque, salieron a “comerse vivo” a los visitantes.

El Monterrey inició con rapidez, marca pegajosa, rotación de jugadores y certeza en los pases. El portero Héctor Miguel Zelada salvó en al menos dos ocasiones su puerta antes de los primeros 30 minutos.

América estaba mostrando muy poco del futbol que se le había visto en los 15 partidos anteriores. Oswaldo “Bill” Faria había tenido una sola de gol en los primeros 30 minutos y la desaprovechó luego de interceptar un mal pase que Carlos Alberto Zanata, de Rayados, le dio a su portero. Faria simplemente la voló.

La Pandilla siguió insistiendo en los minutos finales del primer tiempo y, cuando ya se cantaba el gol albiazul, vino un descuido en la zaga.

Nuevamente un balón perdido en medio campo permitió a Miguel Ángel Gamboa y a Faria escapar.


Con un frentazo, Alberto Cardaccio logró el empate momentáneo.

Rodríguez Plata detuvo a este último afuera del área con una falta, era el minuto 43. Pepe Ledezma organiza su barrera esperando el disparo potente del chileno Gamboa.

Sin embargo, no fue Gamboa sino Faria el que cobró la falta y lo hizo de manera magistral colgándola en el ángulo para adelantar a los azulcremas.

Mucha molestia causó en las filas albiazules el gol, consideraban que era un castigo excesivo para el buen funcionamiento que habían mostrado. Ubirajara Chagas estaba consciente de que el equipo estaba haciendo bien las cosas por lo que no realizó cambios en el medio tiempo.

Para el complemento, los once elementos albiazules salieron motivados con la consigna de conseguir pronto el gol del empate frente a un América que se dedicó por completo a defenderse y contragolpear.


Alberto “Bocha” Cardaccio puso en aprietos a la defensa visitante.

En el minuto 51, Corbo y Julio Báez se combinan por la banda izquierda. El “Pato” Corbo le regresó la pared a Báez y corrió al centro del área para jalar la marca de los defensores, mientras Báez colgó un centro preciso a segundo poste.

Alberto “Bocha” Cardaccio apareció sin marca y con un seco frentazo mandó la pelota al fondo de las redes y para empatar el partido y desatar la euforia en la tribuna.

A partir de ahí, los Rayados se dieron gusto en los siguientes 20 minutos atacando por un lado y por el otro a los capitalinos.

Precisamente en el minuto 71, por la banda derecha, José Luis Martínez gambeteó y burló a Jesús “Palillo” Martínez para luego ceder a Pepe Sánchez.

Sánchez llegó a línea de fondo y mandó un centro raso y cruzado para Corbo. El “Pato” hizo una finta sobre Tena y dejó pasar el balón, que llegó a los de Zanata en el manchón penal.

Con toda la calma, Zanata se acomodó el balón y sacó de derecha un riflazo que dejó sin oportunidad a Zelada para poner el 2-1 y consolidar la remontada.


Luego de una gran triangulación, Carlos Alberto Zanata definió con calma para vencer al guardameta y lograr el gol del triunfo.

El ambiente en las tribunas era indescriptible. El América intentó reaccionar, pero los jugadores albiazules iban a todos los balones con el “cuchillo entre los dientes”.

En una de esas jugadas, el árbitro Marco Antonio Dorantes le mostró la segunda amarilla al uruguayo Cardaccio, a los Rayados con un hombre menos faltando aún 15 minutos de partido.

Ubirajara comenzó a refrescar a sus jugadores, sacando primero a Mendoza y enviando al campo a Pepe Treviño.

Minutos después, sacó a Pepe Sánchez, ya lastimado por la cruenta batalla, y en su lugar envió al también lateral derecho Sergio Harold Álvarez.

Los Rayados soportaron los tibios embates americanistas en los últimos minutos hasta que Dorantes silbó el final del partido.
El Monterrey había logrado doblegar al líder general de la competencia y ligaban su segundo triunfo en casa, tras haber vencido 15 días antes a otro de los grandes aspirantes al título: Cruz Azul.

Aquella fría tarde de enero de 1980 en la que Rayados venció al América fue una de las últimas grandes hazañas del Monterrey en la que fue su casa por siete años: el Estadio Universitario, y lo hizo de gran manera viniendo de atrás y superando en todas las partes de la cancha al favorito América.

Alberto Barrera-Enderle

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