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EN 1973, RAYADOS DOBLEGÓ EN EL JALISCO A UN ARROLLADOR ATLAS QUE ERA SUPERLÍDER

26 de Noviembre de 2021. 1:19 pm.

Tras las exitosas temporadas de 1970-1971 y 1971-1972, en donde terminaron en tercer lugar general, los Rayados de Monterrey tuvieron un declive futbolístico sensible durante la primera vuelta de la temporada 1972-1973. Entre lesiones y la falta de adaptación de nuevos elementos, el equipo tardó en comenzar a jugar bien, dejando ir importantes puntos en el camino.

En aquel entonces, el torneo de liga estaba compuesto por 18 equipos y, por ende, el calendario constaba de 34 jornadas de la fase regular más la Liguilla. Los 18 equipos estaban distribuidos en dos grupos de 9. Por un lado, el Grupo 1, llamado Juan Carreño, y el Grupo 2, denominado Luis de la Fuente. Ambos nombres con el fin de homenajear a dos jugadores históricos del balompié nacional.

Después de 19 jornadas —poco más de la mitad del torneo—, el Monterrey marchaba en el penúltimo lugar de la tabla general con apenas 15 puntos, producto de 3 partidos ganados, 9 empatados y 7 perdidos. Sin embargo, había indicios de que el equipo comenzaba a mejorar.


Jorge Castiglia, Ubirajara Chagas, José Ledezma y Guarací Barbosa.

Los refuerzos de lujo Luis “Huesos” Montoya, Francisco Solís y Nilo Acuña comenzaban a adaptarse y a rendir más. Además, en sus últimos dos partidos, los Rayados empataron 2-2 en su visita a San Luis y vencieron por la mínima diferencia al Laguna en el que fue el primer partido del Monterrey jugando como local en el Estadio Universitario. De hecho, ese partido ante Laguna, disputado el 3 de febrero de 1973, fue el primer partido oficial de Primera División que se jugó en ese inmueble de la UANL.

Con esa motivación, Rayados viajó a Guadalajara para enfrentar al sorprendente Atlas. Los también apodados “Zorros” llevaban un paso espectacular. Lo sorprendente es que el Atlas era el equipo recién ascendido de la Segunda División, pero su futbol espectacular le estaba rindiendo frutos.


Luis “Huesos” Montoya fue un dolor de cabeza para la defensa rojinegra.

El cuadro rojinegro era líder general de la competencia con 28 puntos (12 triunfos, 4 empates y solo 3 tropiezos). Además, era el elenco con más goles a favor (37) y menos goles recibidos (15). Por si fuera poco, los tapatíos llegaron al partido ante Monterrey con una racha positiva de 10 partidos sin conocer la derrota, en los cuales habían anotado 24 goles y recibido solo 6. En la tabla de goleo individual, dos delanteros del Atlas lideraban también ese importante: Ricardo “Astroboy” Chavarín y Amaury da Silva.


Ignacio Jáuregui planteó muy bien el partido.

Una misión por demás imposible la que tenía el Monterrey en su visita a la cancha del Jalisco. La cita fue el sábado 10 de febrero de 1973 a las 20:45 horas. El Atlas, dirigido por Alfredo “Pistache” Torres, mando a su elenco estelar resintiendo solo la ausencia por lesión de uno de sus defensores estelares: el uruguayo Julián Bonifacino. Sin embargo, el resto de sus figuras como Abel Verónico, Ricardo Chavarín, Berna García, Pepe Delgado, José Luis “Pillo” Herrera, Amaury da Silva y el portero Héctor Brambila estuvieron presentes.

Por su parte, Ignacio “Gallo” Jáuregui, director técnico de los Rayados, envió el siguiente once titular: José Ledezma; Magdaleno Cano, Guarací Barbosa, Víctor Imperial y Basilio Salazar; Alberto Guerra, Francisco Solís y Ubirajara Chagas; Nilo Acuña, Luis Montoya y Jorge Castiglia.

El partido inició con un ritmo vertiginoso. El Atlas supuso equivocadamente que el Monterrey iría a especular y no fue así. Los dirigidos por Jáuregui salieron desde el arranque dispuestos a atacar al cuadro local y el resultado fue un trepidante partido de ida y vuelta.


Nilo Acuña y Francisco “Paco” Solís fueron claves en el triunfo.

Apenas a los cinco minutos, Castiglia fue derribado por la banda derecha. Nilo Acuña cobró la falta y envió un centro medido al área donde Paco Solís se impuso en el juego aéreo para rematar fuerte, vencer a Brambila y abrir el marcador.

Aunque el partido estaba en su etapa inicial, los rojinegros se desesperaron y se lanzaron demasiado adelante. En el minuto 13, Alberto Guerra robó un balón en medio campo y cedió para Montoya. El ex necaxista avanzó unos metros y vio de reojo que Brambila estaba muy adelantado. Sin duda, el “Huesos” disparó desde unos cuarenta metros de distancia para clavar el segundo sorprendiendo a todos y enmudeciendo al Jalisco.

El Atlas seguía aturdido y el Monterrey aprovechó para clavar el tercero y sentenciar el partido. En el minuto 18, Nilo Acuña escapó por la banda izquierda, hizo lo que quiso con sus marcadores, llegó a línea de fondo y tiró la tradicional “diagonal de la muerte”. El balón llegó a modo a Castiglia, quien remató certero de derecha para dejar sin oportunidad a Brambila y poner el sorprendente 0-3 en el marcador.


Al minuto 18, Jorge Castiglia anotó el tercer gol de Rayados.

Con la ventaja tan amplia, Rayados comenzó a tocar más la pelota y a enfriar el juego. En la segunda mitad, Jáuregui ordenó dos cambios: Alfredo “Alacrán” Jiménez entró al 66’ por Montoya con el fin de refrescar su ataque y 10 minutos más tarde José “Dumbo” Rodríguez lo hizo por Ubirajara Chagas con la tarea de recuperar más balones.

El Atlas, impulsado por la necesidad de reaccionar y porque Rayados le cedió el balón, intentaba una y otra vez sin generar grandes peligros. Faltando ocho minutos consiguieron cuando menos descontar el marcador. Pepe Delgado remató de cabeza un centro del “Berna” García para marcar el único tanto de la “Academia”. Sin embargo, el esfuerzo no fue suficiente y minutos después el árbitro Rubén Solís decretó el final del partido.


Eduardo Manzotti, Paco Solís, Luis “Huesos” Montoya y Magdaleno Cano

Triunfo sonado para La Pandilla. El diario regiomontano El Porvenir publicó al día siguiente: “El goleador goleado: ¡Monterrey humilla 3-1 al Atlas! Sorpresa grande en el Jalisco”. Este triunfo significó mucho más que dos puntos para los Rayados: fue el impulso que el equipo necesitaba para empezar a mostrar un mejor futbol y sumar puntos.

Después del resultado sobre Atlas, Rayados extendió su buena racha y aunque no fue suficiente para que el equipo clasificara, sí le permitió terminar el torneo en una posición mucho más decorosa y demostrarle a la directiva y cuerpo técnico que el equipo podía jugar de otra manera, lo que se traduciría en las grandes contrataciones que llegarían al equipo a partir de la temporada 1973-1974.

Ahora, los Rayados tienen otra dura prueba contra el Atlas en el Jalisco y estamos seguros de que saldrán avante.

Alberto Barrera-Enderle

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