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EL PRIMER TRIUNFO DE FRANCISCO AVILÁN COMO DT DE LOS RAYADOS DE MONTERREY

09 de Diciembre de 2020. 4:28 pm.

Bajo el mando del uruguayo Roberto Matosas los Rayados habían regresado a la Liguilla en la temporada 1983-84. Aunque Matosas siguió al frente del equipo para la temporada siguiente, la plantilla albiazul sufrió cambios importantes. Jugadores experimentados y de calidad como Reinaldo Güeldini, Daniel Bartolotta, José Treviño y Miguel Ángel Torres salieron del equipo, al igual que el último gran referente y símbolo rayado, Everardo Rodríguez Plata.

Luego de estas bajas, cada vez más jóvenes forjados en la cantera recibieron una oportunidad. En 1983-84 ya habían debutado Enrique Mata, Francisco Javier “El Abuelo” Cruz, Héctor Becerra y Cuauhtémoc Vargas. A lo largo de la temporada 1984-85, otros jóvenes tendrán la oportunidad de debutar: el portero Román Ramírez, Jorge Negrete, Rito Luna, Héctor Gamboa, Missael Espinoza, Antonio González y Guillermo Muñoz.

Además de estos jóvenes, los Rayados contrataron al experimentado Antonio “Morris” Ruiz, jugador histórico del Toluca, y a tres brasileños: Mario de Souza Mota “Bahía”, Vilson Tadei y Paulo Roberto Gomes.


Vilson Tadei, gran ídolo de los Rayados de Monterrey.

Las nuevas caras tardaron en adaptarse y los resultados no se le dieron en esta temporada de Matosas, quien solo alcanzó a dirigir 20 juegos de los 38 de la temporada. En esos 20 partidos, los Rayados se encontraban en el lugar 18 de 20 equipos con 15 puntos producto de tan solo 3 victorias, 9 empates y 8 derrotas.

La directiva decidió darle el mando del equipo a un hombre de casa: Francisco Avilán, quien además de haber sido jugador, llevaba años formando jugadores y recientemente había tenido la oportunidad de ampliar sus conocimientos futbolísticos en el “Viejo continente”. Avilán, quien conocía de cerca a la mayoría de los jóvenes del equipo terminaría por cambiarle progresivamente la cara a los Rayados hasta alcanzar su punto más alto con el título de liga del torneo México 86.

Francisco Avilán tomó al Monterrey cuando el equipo se encontraba en los últimos lugares de la tabla general. Su debut no fue nada sencillo: le tocó visitar a los Pumas en Ciudad Universitaria. El cuadro unamita era una de las escuadras más poderosas de la época y de las que mejor futbol desempeñaba.


El plantel de los Rayados de Monterrey en la temporada 1984-1985.

Avilán no se amedrentó y lejos de ordenar a su equipo defenderse, los animó a buscar el marco rival. Los Rayados perdieron 4-2 en un atractivo partido de ida y vuelta en el que la movilidad mostrada por los elementos jóvenes del equipo presagiaba la forma de juego que habría de caracterizar a ese Monterrey de mediados de los años ochenta.

En la jornada 22, los Rayados recibieron al Puebla, otro equipo poderoso. El partido se jugó bajo un frío descomunal que rozó los cero grados. El encuentro terminó empatado a uno. En la jornada 23, las cosas parecieron dificultarse con una nueva derrota: esta vez en la cancha del León.

El equipo requería urgentemente una victoria y el calendario marcaba que Rayados tenía que jugar nuevamente en calidad de visitante. El rival para la jornada 24 sería el Atlético Potosino, escuadra que deambulaba a mitad de la tabla pero que, en su cancha, el Estadio Plan de San Luis, se convertía rival complicado.

El partido se efectuó el domingo 27 de enero de 1985 al mediodía. Francisco Avilán envió el siguiente cuadro titular: Jesús “Wama” Contreras; Joel García, Álvaro Fuentes, Enrique Hugo Esquivel y Daniel Mora; Rafael “Xalapa” Ortega, Antonio “Morris” Ruiz, Vilson Tadei y Francisco Romero; Héctor Becerra y Francisco Javier “El Abuelo” Cruz.


Francisco Avilán da indicaciones a Enrique Hugo Esquivel.

Los “Cachorros” del Atlético Potosino se lanzaron al ataque desde el inicio del partido, pero la defensiva rayada estaba bien plantada, aunque no lograba contragolpear adecuadamente.

En el minuto 25, el árbitro, Jorge Alberto Leanza consideró que el defensor rayado Álvaro Fuentes había tocado el balón con la mano dentro del área y decretó el penal. Cristóbal Rico se encargó de convertirlo en gol y poner adelante al cuadro potosino.

Francisco Avilán analizó de inmediato qué cambios eran necesarios y no esperó mucho. En el minuto 36 decidió sacar al brasileño Tadei y envió a la cancha a Héctor Gamboa, elemento joven con mayores cualidades de recuperación.

El cambio surtió efecto de inmediato y el Monterrey comenzó a robar balones, a controlar al rival y, finalmente, a lanzarse al frente.

Dos minutos después del cambio vino la igualada. Joel García cobró un saque de manos y, fiel a su costumbre, lo hizo largo hasta la entrada del área. Ahí, Esquivel peinó de cabeza, luego Pancho Romero prolongó también con la testa para la llegada del “Abuelo” Cruz, quien de derecha remató casi a quemarropa del portero. El balón pegó en el poste, pero el “Abuelo” reaccionó antes que el portero Cabrera y que los defensores potosinos, y remató de cabeza para anidar el balón al fondo de las redes.


Francisco Xavier “El Abuelo” Cruz empató el partido.

El empate le regresó la confianza al cuadro rayado que terminó el primer tiempo volcado sobre la portería rival. En la segunda parte la disputa fue pareja.

En los primeros veinte minutos del complemento, Rayados atacó más pero no tuvo puntería para ampliar el marcador. Sin embargo, el panorama pareció nublarse para La Pandilla cuando Esquivel fue expulsado en el minuto 65. Esto obligó a Avilán a cambiar de estrategia y a buscar, antes que nada, preservar el marcador.

Por lo tanto, en el minuto 67, el técnico rayado sacó a Romero y envió al campo a otro defensor: Rito Luna. Afortunadamente, el Potosino también se quedó con diez hombres siete minutos después cuando el defensor regiomontano y exjugador del Monterrey, Juan Rodríguez Jara, fue expulsado.

El resto del partido fue parejo, con intentos de ambos lados, pero sin mucha fortuna. Cuando parecía que el partido terminaría igualado, el Monterrey logró el gol de la victoria. Faltaba un minuto para el final del encuentro y en un tímido avance potosino, los Rayados recuperaron el balón y salieron largo en la búsqueda del contragolpe.

El portero Cabrera salió de su área intentando cortar el balón, pero se fue en blanco. Joel García apareció oportuno en la acción, robó el balón y, con el marco abierto, disparó desde varios metros fuera del área. El balón lentamente se coló a la red mientras los Rayados celebraban el triunfo tan esperado.


Joel García anotó el gol del triunfo.

La victoria del Monterrey fue de vital importancia porque dos días antes los Coyotes del Neza, equipo que ocupaba el último lugar, habían ganado y se habían acercado peligrosamente a los Rayados.

Francisco Avilán logró su primer triunfo como director técnico del Monterrey marcando el inicio de un repunte deportivo importante. Ambos goles fueron obra de jóvenes formados en la cantera anticipando la importancia que tendrían en esa década los elementos surgidos de las fuerzas básicas del Club de Futbol Monterrey. La primera piedra del futuro título del México 86 ya estaba bien colocada.

Alberto Barrera-Enderle

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