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CON UN FUTBOL OFENSIVO, LOS RAYADOS LE QUITARON EL INVICTO A PUEBLA HACE 47 AÑOS

08 de Septiembre de 2020. 12:35 pm.

Habían transcurrido ocho jornadas de la temporada 1973-74 y el Monterrey se encontraba en el tercer lugar general de entre veinte participantes.

Con 9 puntos, la entonces La Pandilla se encontraba en la parte alta de la tabla y tenía un partido menos que los demás equipos punteros porque el partido de la jornada inaugural entre Veracruz y Monterrey tuvo que postergarse.

Los Rayados llevaban siete partidos disputados. En casa había vencido 1-0 al Guadalajara y 2-1 al América, pero en las dos últimas presentaciones ante su público no había podido ganar: perdió 0-2 ante el Jalisco y empató, de manera agónica, 2-2 con el Atlético Español.

Como visitante, los Rayados habían caído 2-0 en León y habían goleado por idéntico marcador de 5-1 al San Luis y al Club Torreón.

Antes de disputarse la jornada 9, el mejor equipo y líder de la liga era el Puebla, cuadro que marchaba invicto con 5 victorias y 3 empates, bajo la dirección técnica del experimentado Ignacio Trelles.


Rayados y Puebla fueron equipos protagonistas en los 70.

Además, el cuadro de La Franja también lideraba la liga en goles anotados. Por lo tanto, una gran expectación se generó entre la afición regiomontana para ver un choque entre dos cuadros protagonistas y de futbol vertical.

Desde mediados de la temporada anterior, los Rayados, presididos por Alberto Santos, se habían mudado al Estadio Universitario.

Este cambio de sede favoreció a la taquilla y cada quince días había llenos para ver al Monterrey y, dado que en aquel entonces no había butacas en todas las zonas del estadio, el aforo era mayor, con lo cual el equipo promediaba más de 42 mil asistentes por partido.

Con la firme intención de volver a la senda del triunfo en casa, Ignacio Jáuregui y sus pupilos se prepararon en serio para el compromiso. Sin embargo, el famoso “Gallo” tenía un problema que resolver: quién sería el designado para sustituir al lesionado Juan González, quien tuvo que abandonar el campo en el partido anterior. Jáuregui se decidió por Alberto Guerra.


Alberto Guerra suplió a Juan González, quien se ausentó por lesión.

Además, el técnico rayado decidió hacer otro cambio para enfrentar al Puebla: debutar al joven Ricardo Díaz en la lateral izquierda en lugar de Basilio Salazar.

Finalmente llegó el día del partido: sábado 8 de septiembre de 1973. Desde una hora antes de las 17 horas, el Estadio Universitario lucía prácticamente lleno. La asistencia registrada fue superior a los 46 mil aficionados.

La alineación que Jáuregui envió a la cancha fue la siguiente: José Ledezma; Magdaleno Cano, Guarací Barbosa, Víctor Imperial y Ricardo Díaz; Alberto Guerra, Francisco Solís y Francisco Bertocchi; Nilo Acuña, Milton Carlos y Pedro Damián Álvarez.

La primera mitad del encuentro no fue lo que se esperaba. Ambos equipos mostraron demasiada cautela. Los jugadores Rayados no estuvieron finos y se notaron algo presionados. Al final del encuentro, el presidente rayado, Alberto Santos, mencionaría que habían tenido una charla previa con los jugadores pidiéndoles que “se sacaran la espina” por las dos actuaciones previas como local, que tenían la obligación de ganar y agradar ante su afición.

Los jugadores Rayados salieron con esa obligación y ganas de vencer pero enfrente tenían a un buen equipo que, además, sabía defenderse adecuadamente.


Magdaleno Cano calentando previo al partido.

Parecía que el primer tiempo terminaría sin goles, pero al minuto 39, luego de un tiro de esquina que Pedro Damián no logró rematar, el esférico quedó a la deriva y Alberto Guerra llegó de frente para predenr un potente disparo y abrir el marcador.

La gente celebraba y todo indicaba que el Monterrey se iría al descanso con la ventaja, pero Juan Carlos “Chango” Cárdenas se encargó de enfriar la fiesta al rematar de cabeza un centro de Bernardino Brambila en tiro de esquina.

En el medio tiempo, Jáuregui decidió hacer un movimiento: sacó a Pedro Damián Álvarez y metió a Luis Montoya. El cambio le funcionó porque “El Huesos” Montoya tuvo una gran tarde y el Monterrey fue otro en el complemento.

El cuadro de casa se había quitado la presión de encima y se dedicó a jugar como mejor lo venía haciendo: con un Solís y un Bertocchi armando el partido en el medio campo y con Nilo Acuña y Montoya desbordando por los extremos, mientras Milton abría huecos por el centro.

Magdaleno Cano también se sumaba al ataque y Guarací Barbosa daba muestras de su enorme calidad al robar balones y salir jugando con su característica clase.

Apenas tres minutos después de iniciado el complemento, Nilo Acuña envió un centro desde la derecha; atento en el área apareció Bertocchi, quien se adelantó a sus marcadores y remató fuerte de cabeza para ponerla lejos del alcance del portero Francisco Castrejón.


Francisco Bertocchi, uno de los ídolos Rayados.

Vinieron entonces los mejores momentos del partido. Los Rayados elaboraban toda clase de jugadas vistosas, mientras el público lo celebraba en serio.

Cuatro minutos después, la presión rayada volvió a tener su recompensa cuando Milton Carlos llegó a línea de fondo y sacó un tiro-centro a media altura. El defensor poblano Luis Enrique Fernández intentó cortar, pero solo consiguió meterla en su portería y desatar la fiesta en la tribuna.

En el minuto 64, el árbitro Abel Aguilar marcó un penal dudoso a favor del Puebla. El exjugador rayado Manuel Lapuente fue el encargado de cobrar y anotar el segundo gol del Puebla.

El equipo visitante intentó reaccionar tras este gol, pero los Rayados acabaron pronto con las esperanzas camoteras. En el minuto 69, Paco Solís armó una buena jugada y, cerca del área, retrasó el balón para la llegada de Milton Carlos, quien soltó un disparo potente pegado a la base del poste derecho del portero para anotar el cuarto gol.

La Afición celebró en serio el gol de Milton Carlos: era el primer gol que el ariete brasileño conseguía en el Universitario ante la Afición Rayado, por lo que también lo celebró de manera efusiva.

El resto del partido no estuvo exento de emociones. La Pandilla pudo haber ampliado aún más el marcador, pero Montoya y Milton no lograron concretar las opciones que crearon.

Ya en el minuto 89, Luis Ramón Pérez anotó el tercero para el Puebla, luego de recibir un pase en corto de Brambila en jugada a balón parado.

Ya poco importaba porque el Monterrey logró consumir los últimos minutos. De hecho, en el minuto 84, Jáuregui había sacado a Bertocchi y había enviado a la cancha a Vicente Álvarez con el fin de reforzar su zaga.

Minutos después, Aguilar decretó el final del partido ante el regocijo del público. El invicto del Puebla había caído y los Rayados seguían escalando posiciones y haciendo soñar a su Afición.


Ricardo Díaz debutó contra el Puebla.

Alberto Barrera-Enderle

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