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Cortesía

HISTORIA RAYADA: EL MONTERREY GANÓ SU PRIMER TÍTULO DE COPA CONTRA UN EQUIPO DE JUÁREZ

15 de Febrero de 2020. 11:39 am.

En junio de 1991, los Rayados llegaron hasta los Cuartos de Final del torneo de Liga, en duelo que fue favorable para el Puebla.

Aquel plantel del Monterrey había enamorado a la afición con su futbol ofensivo, abierto y espectacular.

Lamentablemente, el equipo no logró el anhelado título y el técnico Pedro García optó por regresar a su natal Chile.

Previo al inicio de la siguiente temporada, cambios importantes ocurrieron al interior del equipo.

Primero, el Ing. Jorge Lankenau Rocha tomaba oficialmente las riendas del equipo en lugar de Jesús Elizondo.

Lankenau mantuvo a casi todo el plantel de jugadores estelares y, para cubrir el hueco dejado por técnico Pedro García, Lankenau apostó fuerte por el técnico campeón del futbol mexicano: Miguel Mejía Barón.

Tras días de negociación, Lankenau contrató a Mejía Barón como entrenador del Monterrey.

La primera prueba para el nuevo técnico sería el torneo de Copa 1991-92 que se disputaría previo al torneo de Liga.

Aunque no conocía el plantel rayado, Mejía Barón era consciente de su calidad y de su estilo de juego, por lo que procuró hacerle pocas modificaciones.

El Monterrey tuvo la baja de algunos jugadores importantes como el goleador Carlos Hermosillo y el portero argentino Gustavo Adolfo Moriconi.

Para cubrir estas posiciones, Mejía Barón solicitó las contrataciones del delantero Luis Antonio “Cadáver” Valdez, del mediocampista Guillermo Vázquez y del portero Héctor Quintero Morones (cuyo hermano Javier, fuera portero rayado entre 1969 y 1976). También llegaron los defensores José Luis Salgado y Rafael Bautista.


Los Rayados fueron colocados en el Grupo 1 del Torneo de Copa junto al Cruz Azul, Guadalajara y Querétaro.

En el primer partido celebrado el 11 de agosto de 1991, el Monterrey venció al Querétaro en La Corregidora 1-3. Tres días después, ahora en el Tecnológico, los pupilos de Mejía Barón volvieron a doblegar al cuadro queretano, ahora por la mínima diferencia.

Posteriormente, el 17 de agosto, Rayados venció, en un duelo apretado, al Guadalajara al pie del Cerro de la Silla.

La Pandilla pagó la visita a la Perla Tapatía el 21 de ese mes y ahí Mejía Barón sufrió su primera derrota al frente del Monterrey al caer 3-0.

Por último, los Rayados enfrentaron al Cruz Azul. Primero, en el Tec, “La Pandilla” se impuso 4-2 el 24 de agosto y, tres días después, en el Estadio Azteca, cayó 2-0 ante los cementeros.

Ambos cuadros terminaron empatados en puntos en el primer lugar del grupo, aunque el Cruz Azul terminó con mejor diferencia de goles, y los dos equipos accedieron a los Cuartos de Final.

A partir de esta ronda, los partidos serían a “partido único” y en dos sedes definidas para los Cuartos de Final y Semifinal: Puebla, Atlas, Cruz Azul y Monterrey jugarían en Puebla mientras que Atlante, León, Cobras y los Tecos jugarían en Ciudad Juárez, Chihuahua, casa de las famosas Cobras.

Al Monterrey le tocó enfrentar al equipo de casa el domingo 1 de septiembre: el Puebla, equipo con el que en ese momento guardaba una rivalidad intensa por la reciente eliminación que sufrió “La Pandilla” en Liga y por la eliminación que el Puebla le endilgó al Monterrey en la semifinal del torneo de Copa 1989-90.

En esta ocasión la historia fue diferente. En tiempo regular el partido terminó empatado a uno, pero, en serie de penales, los Rayados lograron vengarse del cuadro camotero.

El miércoles 4 de septiembre por la noche y bajo una lluvia impresionante, Cruz Azul y Rayados se vieron las caras en la cancha del Estadio Cuauhtémoc de Puebla.


Los Rayados festejaron su primer título de Copa.

Guillermo “Turbo” Muñoz abrió el marcador a los 15 minutos con un golazo desde fuera del área.

Para la segunda parte, ambos equipos tuvieron que jugar al pelotazo porque la cancha era prácticamente una alberca.

En una jugada desafortunada, Carlos Hermosillo, ahora con el Cruz Azul, emparejó los cartones al minuto 66.

Los Rayados no bajaron los brazos y once minutos antes del final, Missael Espinoza cobró un tiro de esquina que Pedro Duana rechazó débilmente.

El balón le quedó a modo a Alberto “Guamerú” García, quien, de zurda, batió a Olaf Heredia para anotar el gol del pase a la Final. Rayados se apuntaba así a su tercera final de Copa.

Previo a la organización del torneo, la Federación Mexicana de Futbol había decidido que la Final se jugaría en el Estadio Azulgrana de la Ciudad de los Deportes (sin importar los equipos que la disputaran).

Quizá no imaginaron que el Monterrey y el joven equipo de la frontera, las Cobras de Ciudad Juárez, serían los finalistas.

Las quejas de los aficionados de ambos equipos finalistas no se hicieron esperar.

La FMF no había tomado en cuenta qué pasaría con los aficionados de los equipos que no eran de la Capital.

Ante ello, los directivos de Rayados y de Cobras solicitaron mover la sede y los dueños de equipos en junta aceptaron la moción, pero ¿dónde lo jugarían: Ciudad Juárez o Monterrey?

Se realizó un sorteo y la directiva del Monterrey lo ganó por lo que apenas dos días antes de la Final se anunció que ésta se jugaría en el Estadio Tecnológico y la taquilla recaudada sería repartida en partes iguales entre ambos equipos finalistas.

La Afición Rayada siempre fiel agotó el boletaje en unas horas. Por primera vez, Rayados jugaría el partido decisivo de una final de Copa en casa tras haber disputado dos finales de ese certamen en la Ciudad de México en 1964 y 1969.

Esta Final, a jugarse en un solo partido, se disputó el domingo 8 de septiembre de 1991 a las 16:00 horas, y al menos desde dos horas antes el Estadio Tecnológico lucía repleto y las banderas gigantes con la M en azul y blanco ondeaban en todo lo alto.

Miguel Mejía Barón, con apenas ocho partidos dirigiendo al equipo, estaba por disputar su primera Final con los Rayados.

La alineación que envió a la cancha fue la siguiente: Tirzo Carpizo; Antonio “La Moca” González, Rafael Bautista, Alejandro Hisis y Guillermo Muñoz; Guillermo Vázquez, Alberto “Guamerú” García (José Luis Salgado 82’), Germán Martellotto, Missael Espinoza; Luis Antonio “Cadáver” Valdez y Francisco Javier “El Abuelo” Cruz (Héctor Gutiérrez 82’).

Las Cobras sorprendieron a todo el estadio cuando antes del minuto 1 abrieron el marcador en los botines del hondureño Eduardo Bennett.

Los Rayados estuvieron unos minutos desconcertados hasta que comenzaron a conectarse.

Transcurrían 14 minutos cuando Germán Ricardo Martellotto sacó a relucir su calidad de crack: tomó un balón en medio campo y fue driblando rivales hasta ceder en corto al “Guamerú” García, quien, de espaldas al marco y desde los linderos del área, le dejó el balón al mismo Martellotto. Con pierna derecha, el argentino empalmó con disparo raso y colocado. ¡Golazo del “Tato”!

Dato curioso: fue un gol muy similar al que 19 años después anotaría Humberto Suazo tras hacer una pared con Aldo De Nigris en el partido de Vuelta de la Final del torneo de Liga Apertura 2010.

Tras el golazo de Martellotto, los Rayados fueron un torbellino sobre la meta defendida por Alan Cruz.

Missael Espinoza desbordaba por ambas bandas, el “Abuelo” Cruz hacía lo propio en la izquierda y “Guamerú” hacía gala de sus potentes disparos .


Francisco Javier “El Abuelo” Cruz fue pieza clave en el Campeonato de Rayados.

En uno de tantos desbordes del “Abuelo” por la banda izquierda se originó la jugada del segundo gol. “El Abuelo” desbordó y centró, Martellotto remató, pero un defensor tapó. El balón le quedó al “Cadáver”, quien solo tocó hacia atrás para la llegada de “Memo” Vázquez, quien, a toda velocidad, eludió a un rival y disparó potente para poner al Monterrey 2-1 al frente.

Los Rayados se fueron al descanso despedidos por una sonora ovación del público.

Para el complemento, el equipo de casa salió decidido a finiquitar la obra.

Al minuto 62, entre “El Guamerú”, “El Abuelo” y “Memo” Vázquez armaron el 3-1 en una jugada a balón parado que Vázquez nuevamente aprovechó para poner el 3-1.


Guillermo Vázquez festejó su anotación con Rayados.

Las tribunas eran una fiesta total. Faltando nueve minutos, Martellotto le puso la cereza al pastel al aprovechar un error de los defensores fronterizos para avanzar solo a la portería y definir sobre la salida del portero: ¡4-1!

Ya nada ni nadie le quitaría al Monterrey su primer título de Copa. Ni siquiera el gol que en la compensación logró Víctor Cossío para dejar las cifras definitivas en un 4-2.

El árbitro Miguel Ángel Salas pitó el final y estalló la locura.

Los Rayados eran Campeones de Copa por primera vez en su Historia: un título merecido para la Afición y para el plantel Rayado, que deleitó al público en las dos temporadas anteriores.

Por si fuera poco, Germán Ricardo Martellotto, con sus dos goles en la Final, se coronó campeón de goleo del torneo de Copa.

Los canteranos Tirzo Carpizo, “El Abuelo”, Memo Muñoz, “Gumerú”, “La Moca” y Missael celebraron dando la vuelta olímpica junto a Martellotto, Hisis, y los refuerzos mexicanos que habían llegado recientemente al equipo.

Miguel Mejía Barón sumaba un título más en su palmarés, aunque siempre reconoció que ese título le correspondía a Pedro García, quien le dejó un equipo embalado y en gran forma futbolística.


Germán Ricardo Martellotto, gran ídolo del Monterrey.

Así, aquel 8 de septiembre de 1991 en el Estadio Tecnológico, se escribió un capítulo más de nuestra Historia Rayada.

¡Gracias a todos esos Rayados por haber sido parte importante de la Historia Rayada!

Alberto Barrera-Enderle

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