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ANTE NECAXA, RUBÉN RUIZ DÍAZ SE CONSAGRÓ COMO ÍDOLO DE LA AFICIÓN RAYADA

12 de Septiembre de 2019. 8:15 pm.

Para la temporada 1992-93, la Directiva y Cuerpo Técnico del Monterrey decidieron renovar parte del plantel.

De esta forma, salieron del equipo jugadores emblemáticos como Mario de Souza Mota “Bahía”, Francisco Javier “El Abuelo” Cruz, Germán Ricardo Martellotto y Alejandro Hisis, entre otros.

En su lugar llegaron varios refuerzos que rápidamente se ganaron a la Afición con sus destacadas actuaciones.

Entre estos destacan los mediocampistas mexicanos José Antonio “Tato” Noriega y Porfirio Jiménez, y tres refuerzos extranjeros: Sergio Verdirame, Carlos Alberto Bianchezi “Careca” y el portero de la Selección Olímpica de Paraguay, Rubén Ruiz Díaz.


Más de 500 aficionados fueron al primer entrenamiento de Ruiz Díaz.

Además, se le dio la oportunidad a un joven delantero mexicano que apenas había jugado algunos minutos con el Cruz Azul: Luis Hernández, quien luego recibió el mote de “El Matador”.

Aunque el equipo inició la campaña perdiendo en su visita a Veracruz, los resultados positivos fueron llegando semana a semana.

El plantel pronto asimiló la idea de juego de Miguel Mejía Barón y logró imponer una marca histórica para el Club: ligar 16 partidos de forma consecutiva sin perder.

La racha vio su fin en la jornada 18 cuando "La Pandilla" fue derrotada 1-0 en Puebla.

De esta forma, el equipo llegó a la última jornada de la primera mitad del torneo con números impresionantes: nueve triunfos, siete empates y solo dos derrotas, lo cual lo posicionó en el segundo lugar de la tabla general.

Los Rayados, además, contaban con la segunda mejor defensiva del torneo.

En la jornada 19, el Monterrey recibiría en el Estadio Tecnológico al líder y mejor equipo del campeonato: el Necaxa, el cual estaba arriba de Rayados por cuatro puntos y, además, contaba con la mejor ofensiva del torneo.

Los entonces capitalinos estaban dirigidos por el argentino Roberto Marcos Saporiti, quien fue jugador del Monterrey en la temporada 1968-69, y contaban entre sus filas con jugadores consagrados como Álex Aguinaga, Ivo Basay, Luis Américo Scatolaro, Alberto García Aspe y Abraham Nava, entre otros.

Nadie quería perderse el duelo entre los dos mejores equipos del campeonato.

El partido no decepcionó. Fue un enfrentamiento sumamente intenso, de poder a poder.

El Monterrey ofreció un gran futbol colectivo que le permitió anular al rival y maniatar al equipo más goleador del futbol mexicano.

Los Rayados dominaron y tuvieron varias llegadas claras, pero el equipo no lograba anotar y el marcador se mantenía sin goles.

Las cosas se complicaron cuando, al minuto 67, el árbitro Arturo Brizio decidió marcar como penal lo que parecía una carga legal de Porfirio Jiménez sobre un jugador del Necaxa.

Brizio desestimó las protestas de los jugadores Rayados y decretó la pena máxima.

Alberto García Aspe, cobrador casi infalible, tomó el balón y cobró el penal a su estilo: con mucha potencia y de pierna izquierda.

Sin embargo, Rubén Ruiz Díaz se lanzó al lado correcto y desvió con el brazo derecho el balón que pegó luego en el travesaño y salió hacia la línea de meta.

Los jugadores Rayados, todos, felicitaron a su portero mientras los 35 mil aficionados que abarrotaron el Tecnológico corearon a todo pulmón: “¡Portero, portero!”.

Apenas unas semanas atrás, el portero paraguayo del Monterrey le había detenido un penal a Roberto Gasparini en el Estadio Universitario durante la edición del Clásico Regiomontano (que a la postre ganó Monterrey).

La atajada de Ruiz Díaz de este penal inyectó nuevamente de ánimo a sus compañeros, como en aquel derbi.

Con la motivación a tope y a seis minutos del final, “Careca” desbordó por la derecha y envió un centro al área, donde apareció Porfirio Jiménez, quien con disparo raso y potente venció a Nicolás Navarro para darle así el triunfo a los Rayados.


Rubén Ruiz Díaz (tercero de izquierda a derecha en la fila superior) con el plantel de Rayados en la temporada 1992-93.

La algarabía se desató en las tribunas. El triunfo rayado se concretó pocos minutos después y fue inobjetable.

La Afición celebró en serio la victoria ante el líder del torneo entonando el Himno del Monterrey a todo pulmón, ondeando en todo lo alto las banderas blanquiazules y coreando nuevamente “¡Portero, portero!”.

Con el triunfo, Rayados se consolidó en el liderato de su grupo mientras que, con la detención del penal, Ruiz Díaz se consagró como un ídolo entre la Afición Rayada.

Una considerable cantidad de Aficionados esperó en el estacionamiento al joven portero guaraní para manifestarle su admiración, lanzarle porras, corear su nombre y tomarse fotos con él.

En aquella gélida tarde del 12 de diciembre de 1992, Miguel Mejía Barón envió a la cancha la siguiente alineación con la que venció al Necaxa: Rubén “La Bomba” Ruiz Díaz; Roberto Hernández, Félix Cruz Barbosa, Richard Tavares y José Juan Hernández; Carlos de los Cobos, José Antonio Noriega (Rafael Bautista, 87’) y Porfirio Jiménez; Luis Hernández, Carlos Alberto Bianchezi y Sergio Ariel Verdirame (Rolando Esquer, 74’).

Rubén Martín Ruiz Díaz Romero es un exfutbolista paraguayo que llegó a nuestro Equipo en 1992 tras su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y proveniente del club argentino San Lorenzo de Almagro.

Su debut con los Rayados ocurrió contra los Tecos de la UAG el 26 de septiembre de 1992, en partido de la jornada 7.

Sus impresionantes y oportunas atajadas, su postura valiente y frontal ante los delanteros rivales, además de sus penales atajados en partidos importantes, le hicieron ganarse muy rápido el cariño de la Afición.

Defendió nuestra portería durante seis años y se convirtió en toda una leyenda Rayada y símbolo de nuestro Equipo durante los años noventa.

Sin lugar a dudas, fue un jugador que marcó a toda una generación de Aficionados Rayados.

Hasta la fecha, muchos lo consideran uno de los mejores porteros que han defendido nuestros colores.

Cerró su carrera como jugador en 2005, precisamente con el Necaxa.

Regresó a su natal Paraguay y en 2008 se convirtió en Presidente del Club Rubio Ñu, equipo que lo vio nacer como futbolista profesional.

En abril de este año, dejó la dirigencia del club paraguayo.

¡Gracias, Rubén Ruiz Díaz, por ser parte de nuestra Historia Rayada!

Alberto Barrera-Enderle

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